¿No te pagan lo que te deben? Infórmate

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Todos los que hemos llevado un negocio de cualquier tipo sabemos lo que es que un cliente, sea particular o empresa, no te abone la cantidad adeudada en concepto de un servicio prestado o una venta.

La cuestión es si es posible, con las herramientas que la Ley pone en nuestra mano, obligar al deudor a pagarnos o a responder de dicha deuda de tal forma que se vea satisfecho nuestro derecho a cobrarla (derecho de crédito).

La Ley, y más concretamente el Código civil, establece en su artículo 1.091 la fuerza de Ley que las obligaciones tienen para las partes. Si ambas partes se han obligado a algo tienen que cumplir lo pactado y desde el punto de vista de los tribunales de justicia, si hay documentos que prueben este pacto, lo tenemos fácil para obtener un pronunciamiento favorable.

La cuestión es por qué vía proceder. Existen varias vías jurisdiccionales para cobrar una deuda. La más rápida y sencilla suele ser el Procedimiento Monitorio. Regulado en el artículo 812 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, se trata de un proceso especial que acelera el cobro de deudas mediante facturas, albaranes o cualquier otro documento que se utilice habitualmente para documentar este tipo de créditos, así como aquellos documentos con la firma del deudor.

Cuando no disponemos del tipo de documentos requeridos para propender por la vía del procedimiento del párrafo anterior, tendremos que estar a cualquier otro tipo de medio de prueba de la existencia de la relación contractual y acudir a un procedimiento ordinario (o verbal, según la cuantía) a fin de obtener la tutela judicial.

Uno de los problemas se plantea en numerosas ocasiones cuando el deudor es una sociedad: ésta no tiene activos en su patrimonio neto y por lo tanto, aunque un juez declare que tenemos derecho a cobrar la deuda, no tenemos nada que hacer dirigiéndonos exclusivamente contra la sociedad. Así pues, en este caso entra en juego la investigación jurídica: saber si conforme a lo dispuesto en el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, el administrador social ha incurrido en alguna de las causas que le harían responsable personalmente de las deudas de la sociedad. Circunstancia que se da en no pocas ocasiones.

Además de los mencionados procedimientos, que son los más comunes, existen otros, como el cambiario o el concursal que para darse han de concurrir determinadas especialidades que no son objeto del presente artículo.

Si deseas información, puedes consularnos en: www.ortizguerrero.com/contacto

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